¿Puede un perfume despertar un recuerdo de infancia… y al mismo tiempo abrir el apetito? “El primer spray de French Cowboy me recordó a un bilé (lápiz labial) que tenía de niña”, comparte una amante de las fragancias. Desde el primer instante, el perfume proyecta un aroma que describe como “pralina de chocolate mezclada con incienso”. Sus notas son tan inusuales como intrigantes: chili pepper, salted lime, fruity mezcal, cacao absolute, smoky vanilla y creamy woods.
Una combinación que no pasa desapercibida. “Creo que el olor que me llevó a ese recuerdo fue la vainilla”, añade. Detrás de esta creación se encuentra la destacada perfumista Ashley Santiago, quien desarrolló el concepto junto a Mathis Molinié, un joven chef francés.
Santiago, originaria de San Francisco y con raíces mexicanas, ha trabajado con importantes firmas de perfumería en París. Para French Cowboy, encontró inspiración en el negocio familiar relacionado con la producción de mezcal, incorporándolo como una de las notas principales del perfume. La experiencia sensorial va más allá del olfato. La protagonista de esta experiencia comparte: “Pensé que olía delicioso, tanto que sentía que había comido algo dulce con chocolate… o que necesitaba hacerlo de inmediato”. Sin embargo, también advierte: “Quizá no sería buena idea usarlo en una cita en una cafetería, porque los aromas de café y postres con chocolate podrían hacer que el perfume se pierda en esa atmósfera”.
Para quienes no están familiarizados con los matices del mezcal, esta nota puede pasar desapercibida. Aun así, el perfume deja huella. Recuerda: “La primera impresión de mi esposo fue: ‘huele a cocina’. Pero al olerlo más detenidamente dijo: ‘mmmh… chocolate’”. Días después, al pedirle su opinión entre varias opciones, no dudó en recomendar French Cowboy. Con el paso de las semanas, la fragancia revela su verdadera esencia: atractiva, envolvente y sutilmente seductora. “Después de un tiempo, pude apreciar su aroma más allá del de una pralina y me fascina”, concluye.
French Cowboy no es solo un perfume: es una experiencia sensorial que juega entre lo gourmand y lo inesperado, entre la memoria y el gusto. Un aroma que se saborea… y se recuerda.
